Chilmá Bajo es un pequeño valle al noroccidente de Tulcán, localizado sobre la formación geológica volcánica de Pisayambo, a lo que debe su paisaje único compuesto por elevaciones rocosas de origen volcánico y macizos como el Chiles, el Cumbal y el Azufral.
Uno de los más renombrados atractivos son los vestigios de la antigua cultura Pasto; piezas arqueológicas y petroglifos evidencian su presencia en el valle. Estudios aseguran que este asentamiento estuvo formado por un complejo de bohíos (casas comunales) y plazas cerradas por columnas de piedra cónicas. Los rastros de bohíos subsisten y es común encontrar piezas de cerámica decoradas con motivos pastos.
Los pobladores conocen sobre los vestigios y se convierten en guías al momento de explorar, aseguran que la inmensa piedra con petroglifos es un mapa que describe la ubicación de los bohíos en relación a las dos quebradas que bordean el territorio y que nacen del río Chilmá.
El lugar cuenta además con una característica peculiar; los llamativos colores de los pincha flores, las tangaras doradas y los curiquingues revisten la zona; ornitólogos y avituristas se congregan para buscar, observar e identificar especies mientras disfrutan del entorno. Esta animada avifauna se debe a la riqueza natural del bosque Montado Bajo.
El valle, santuario de la vida tropical en medio de los Andes y detentor de una cultura milenaria, oculta atractivos enigmáticos que pueden ser recorridos a través de los senderos, las caminatas por la montaña o cascadas observación del ecosistema. El visitante asimismo se deleitará con su entorno natural y podrá escoger uno de los dos alojamientos disponibles y ratificar la merecida fama que lo consagra.