Un sendero de madera desciende entre los árboles hasta el espejo de agua verde llamado laguna de Cube.
A 45 minutos de la vía principal de Quinindé, en la provincia de Esmeraldas, un sendero de madera desciende entre los árboles hasta el espejo de agua verde llamado laguna de Cube; aves y monos aulladores conviven con los silenciosos caimanes de anteojos que habitan este humedal de la Costa ecuatoriana.
Desde un pequeño muelle se respira la tranquilidad de un espacio verde donde la inmensa laguna de 21,6 hectáreas reposa tranquila. En verano ,niños y jóvenes del sector aprovechan la ausencia de lluvia y la convierten en una piscina natural, se zambullen en agua y juegan a ser peces encantados.
El humedal tiene su origen de aguas subterráneas y en temporada de lluvia se alimenta de pequeños senderos que descienden de las montañas. La agricultura y la ganadería de la zona ha desterrado gran parte de la vegetación nativa; sin embargo, no ha afectado a la conservación de la laguna que es administrada por la fundación comunitaria Caimanes de Anteojos.
De acuerdo a la convención Ramsar, Cube es un humedal de importancia internacional ya que cuenta con un certificado otorgado por WorldWetland Network en reconocimiento a la mejor práctica en restauración de los humedales en su región.
La zona cuenta con servicio de hospedaje y alimentación, pasar la noche cerca de la laguna da la oportunidad de recorrerla bajo la oscuridad en una pequeña canoa de madera. A esta hora los caimanes de anteojos se despiertan cerca de los pantanos, se puede observar sus 3,5 metros de cuerpo y su cabeza plana y redondeada.
Un sendero de madera desciende entre los árboles hasta el espejo de agua verde llamado laguna de Cube.
En el diario de Colón del primer viaje se menciona el ají. En su segundo viaje, de retorno España, llevó la planta. Después de algún tiempo el ají entró en las mesas españolas, pero no con ese nombre, sino con el de "guindilla de Indias". Entre nosotros se usa más la palabra ají que uchu, este uso pudo deberse a dos motivos o porque Almagro, Ben ...