El Centro Histórico de Cuenca fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad el 1 de diciembre de 1999. El área, de aproximadamente 220 hectáreas, constituye una amalgama de estilos en la que conviven tanto el eclecticismo como la majestuosidad.
A partir de la época republicana y debido a la influencia de la cultura europea, la arquitectura del sector reunió las influencias de los estilos gótico, neoclásico y modernista. En las últimas décadas, su aspecto ha sido renovado de manera acelerada y para ello se ha trabajado no solo en la preservación de sus construcciones sino en la funcionalidad. La gran mayoría de los edificios ha dejado de servir para la residencia, debido a la expansión de la urbe y al aparecimiento de barrios periféricos. Al caminar a través de sus estrechas calles adoquinadas, es notable percibir como el trazado original le otorga su singular aspecto colonial, si bien únicamente la Catedral Antigua y los Monasterios de las Conceptas y Carmen Asunción pertenecen a esa época. Las construcciones de orden republicano dominan el paisaje y conforman casi la totalidad del complejo arquitectónico. El área está limitada por las calles Bolívar, Estévez de Toral, Lamar, Malo, Sangurima, Hermano Miguel, Gran Colombia, Huayna Cápac, Sucre, Vega y la Bajada de Todos los Santos (Calle Larga).
Muchas de las principales festividades de la ciudad se celebran en la zona, incluidas la Fiesta del Corpus Christi en junio y El Pase del Niño en diciembre. El parque Calderón, núcleo estratégico por su ubicación y emblema de la ciudad, es el punto predilecto de los visitantes para iniciar este extraordinario recorrido.