El Parque Nacional Yasuní
El Parque Nacional Yasuní, localizado en el extremo nororiente de Ecuador, en las provincias de Pastaza y Orellana, a lo largo de la frontera con Perú, es el lugar ideal para aquellos que realmente deseen visitar un lugar prístino, natural e intacto. Esta reserva cubre un área aproximada de 2,5 millones de acres de humedales, ciénagas, pantanos, lagos, ríos y bosques en sus tierras secas. En 1979 fue declarada Reserva Internacional de la Biosfera por la UNESCO, poco después se estableció el parque, que es considerado como la región con mayor biodiversidad del planeta, y el área protegida más extensa de Ecuador. Algunos consideran que el Parque Nacional Yasuní es la última región verdaderamente salvaje del país.
Gracias a fervientes esfuerzos conservacionistas, el parque ha podido llegar a proteger y sostener una vasta diversidad de vida. Al interior de los límites del parque es posible encontrar más de 600 especies diferentes de aves, lo cual representa una tercera parte de todas las especies de aves conocidas que habitan la región amazónica. Para tener una idea de cuánta diversidad biológica alberga realmente el Parque Nacional Yasuní, basta con sumar las siguientes cifras aproximadas: 170 especies de mamíferos, 560 especies de peces, 300 especies de reptiles y anfibios, y miles de millares de especies de plantas. En los apenas 2,5 millones de acres de parque, es posible encontrar tantas especies de árboles como en el total de los territorios de los Estados Unidos y de Canadá juntos.
Comparado con otros parques y reservas existentes en el Oriente de Ecuador, el Parque Nacional Yasuní es el campeón en cuanto a conservación y protección ambiental. También es preciso decir que debido a la presencia en su subsuelo de yacimientos de petróleo, muchas de las grandes compañías y corporaciones petroleras del mundo han fijado sus ojos en esta región. En 1991, Ecuador autorizó a la compañía Conoco a entrar al área. Los exploradores construyeron, a través del parque, una vía de 90 millas que actualmente es conocida como la Vía Maxus, nombrada así por la corporación Maxus Energy. Aunque técnicamente esta vía puede ser removida, tanto su construcción, que requirió la tala de miles de árboles, como su sola presencia, han alejado gran parte de la fauna que antes tenía su hogar en esta área.
El Parque Nacional Yasuní es considerado como la región con mayor biodiversidad del planeta, y el área protegida más extensa de Ecuador....
El problema es que el Parque Nacional Yasuní está encima de la mayor reserva de petróleo que tiene Ecuador. Se cree que esta área, conocía como Ishpingo – Tambococha – Tiputini (ITT), contiene cerca de 900 millones de barriles de petróleo, cuya extracción dañaría en extremo los ecosistemas locales. En el año 2007, el Presidente Rafael Correa propuso un plan para el área, y prometió que Ecuador no permitiría la extracción de petróleo aquí, si el país fuese compensado por las ganancias y los ingresos que dejaría de percibir por dejar el crudo bajo tierra.
Diversos grupos y agencias ambientales han apoyado ya esta política. Las emisiones potenciales de CO2 que las reservas del ITT esparcirían en la atmósfera alcanzarían los 430 millones de toneladas, lo cual trasladado a costos de mitigación se transformaría en unos 4 mil millones de dólares.
Por tanto, la esperanza es que las compañías internacionales ofrezcan su ayuda a Ecuador para mitigar sus pesadas deudas, y a cambio reciban créditos de carbón. Las corporaciones que decidan contribuir obtendrían créditos de reducción de CO2 a la vez que estarán ayudando a proteger este precioso paraje. De hecho, en agosto de 2010 el gobierno de Ecuador y la UNESCO firmaron un fideicomiso para recibir los ingresos por donaciones de los países, compañías, y personas que quieran apoyar esta estrategia única para salvaguardar este milagro de naturaleza intacta. Asi que si usted puede aportar económicamente a la conservación del parque como tal hágalo sus hijos le agradecerán el regalo que deja en vida.
La Cultura Huaorani
Pero no sólo se trata de proteger la vida de los animales y las plantas que habitan el Parque Nacional Yasuní. También desaparecerían los pueblos indígenas que han habitado esta área desde siempre. Al sur oeste del parque se encuentra la Reserva Huaorani, establecida en 1991, que es el hogar de varias comunidades de pueblos Huaoranis nativos. Los antiguos Huaoranis solían ser nómadas, pero los actuales por lo general, tienen un estilo de vida sedentario y muchas de sus comunidades se han abierto a la vida moderna, permitiendo el acceso de proyectos de ecoturismo. Dos de estas comunidades abiertas son Noneno y Bameno, donde los visitantes, con la ayuda de guías, pueden conocer acerca de las tradiciones, creencias y rituales de estos pueblos. Algunos nativos incluso abren sus hogares para los turistas que se queden durante la noche y muchos comparten gustosamente su cocina tradicional con sus huéspedes.
Sin embargo, los turistas de esta área deben saber que existe un número de tribus que habitan al interior de las fronteras del Parque Nacional Yasuní y que han elegido aislarse del mundo moderno. Los nativos Tagaeri Taromenani, un clan de los Huaorani, están entre los grupos que han preferido vivir en aislamiento. Recomendamos respetar estos deseos y no realizar intentos de contactarse con estas comunidades que han probado su fuerte resistencia a la presencia de desconocidos en su territorio y se sabe que han hecho lo que han considerado necesario para preservar y proteger su privacidad, llegando incluso a métodos violentos. Antes de enrolarse en un tour de comunidades, recomendamos asegurarse de que será bienvenido en las aldeas que se intenta visitar, y jamás entrar a un área cerrada para los visitantes.
Un sano consejo para todos los visitantes es que TODO alimento que sea suministrado por los indígenas debe ser consumido, aun cuando para sus estándares de vida le parezca algo descabellado. Esto es una forma de agradecer el esfuerzo que hacen los dueños ancestrales de estas tierras al permitirle visitar su hogar, no haría usted lo mismo con sus visitas?, así que disfrute al probar comida y cocción diferente, no por nada han habitado, procreado y sobrevivido más de 10.000 años en el interior de la Amazonía.
Francisco de Orellana y la ruta de descubrimiento del Amazonas
Aunque usted no lo crea, al viajar a Yasuní usted sigue la misma ruta que permitió al Conquistador español Francisco de Orellana descubrir el río Amazonas.
Efectivamente, Orellana partió de Guayaquil en 1541, aupado por el rescate pagado por Atahualpa y por la leyenda de la ciudad del Dorado, donde según los indígenas todo era oro y joyas, una forma astuta de ganar la voluntad de los ambiciosos conquistadores, Orellana viajo hasta Quito, hoy capital de Ecuador y descendió por las estribaciones del volcán Antisana, ingresando en la Amazonía, durante casi un año camino, lucho y perdió a buena parte de sus tropas y guías, sin llegar a la famosa ciudad del Dorado, dentro de este viaje llega a lo que hoy se conoce como Puerto Francisco de Orellana (El Coca) capital de la provincia de Orellana en Ecuador, allí embarca en una nave construida por su gente y parte río abajo por el Río Napo, en este trayecto esta el parque Nacional Yasuní, llegando finalmente en 1542 al Río Amazonas.
Este recorrido toma 21 días aproximadamente e implica cruzar la provincia de Orellana en Ecuador, cruzar la frontera con Perú hasta Iquitos, donde esta el río Amazonas, consulte en Quito y en Puerto Francisco de Orellana como realizar el viaje y el presupuesto que puede iniciar en 800 Usd desde Puerto Francisco de Orellana. Esta es la aventura de su vida, nadie más podrá decirle que hizo el mismo camino que los descubridores del Río Amazonas. Recuerde los tours son hechos a medida y requieren unas semanas de preparación para garantizar el éxito del viaje.
Cómo llegar al Parque Nacional Yasuní
Debido a su alto contenido de especies preciosas, por lo general resulta más difícil obtener acceso al Parque Nacional Yasuní que a otros parques y reservas de Ecuador. Es lógico que las áreas más hermosas y con mayor biodiversidad del mundo por lo general sean más protegidas, por tanto menos accesibles. La ecuación no se equivoca cuando plantea que a mayor desarrollo humano, menor vida silvestre. No obstante, en los últimos años, el acceso al parque ha dejado de ser tan restringido. La mejor forma de hacerlo es a través de alguna de las muchas hosterías ecológicas que existen en el parque y en sus alrededores. Estos alojamientos, por lo general, ofrecen paquetes que incluyen hospedaje, transporte, alimentación, guías, equipamientos y excursiones. Quienes desean apoyar estos esfuerzos conservacionistas deben buscar alojamiento en lugares que sean propiedad o estén administrados por comunidades indígenas locales. Una excelente opción podría ser el Centro de Vida Silvestre del Napo, administrado por la comunidad Kichwa Anangu. Los miembros de esta comunidad han sido declarados cuidadores honoríficos del parque por el servicio de parques nacionales.
Científicos e investigadores ecológicos deberían visitar la Estación de Biodiversidad Tiputini, un proyecto coadministrado por las universidades de San Francisco de Quito, en Ecuador y de Boston, en los Estados Unidos. El campus de la estación tiene 650 hectáreas, varios senderos y dos torres de observación de 120 pies cada una. La estación está enfocada en investigar, educar al público y ayudar a conservar la vida silvestre, los bosques y los humedales del Yasuní.
Cualquiera que sea la opción escogida para accede al parque, recomendamos asegurarse de que se trate de una opción sostenible y ambientalmente amigable. El pueblo ecuatoriano quiere preservar la belleza del Parque Nacional Yasuní para sus generaciones futuras. Quienes lo visiten deben llevarse fotografías solamente, y dejar solamente las huellas de sus pisadas en el suelo, más no huellas de carbón.
La mejor forma de llegar al parque es mediante una operadora de turismo y de uno de los alojamientos que existen en el parque, ello facilitaría todo el proceso. Las vías principales de acceso son por avión o en bote desde la ciudad de Francisco de Orellana (Coca) en la provincia de Pastaza, pero es preciso asegurarse de contar con una reservación que avale los permisos proporcionados por las tribus que habitan en el parque.
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