Sumario
Hay una razón por la que dicen que el Parque Nacional Llanganates, establecido el 18 de junio de 1996 cubriendo parte de las provincias de Cotopaxii, Napo, Pastaza y Tungurahua, es el menos accesible de todos los parques de Ecuador. Cubierto por kilómetros de montañas afiladas y plagadas de un clima frío y húmedo, es en resumen, un autentico sitio inexplorado. Incluso hay zonas de sus 219,707 hectáreas que permanecen fuera de mapas y fotografías. No hace falta decir que casi no existe infraestructura turística y sólo un pequeño grupo de guías tiene suficiente voluntad y conocimiento para entrar. También, no encontrará muchos humanos viviendo o recorriendo dentro de las fronteras del parque, sólo pumas, jaguares, venados, tapires, concejos, ocelotes, monos, capibaras, comadrejas, zorros y aves como el cóndor andino, el tucán y el gallito de las rocas.
Pero no se dé por vencido todavía. Sí se puede acceder al Llanganates y el lugar más conveniente para hacerlo está justo afuera de Ambato (camino a Baños), en el pueblo de Píllaro, un pequeño poblado conocido por sus corridas de toros. Ahí es más probable que los viajeros interesados en explorar los Llanganates encuentren un guía, a un precio de más o menos 20 dólares día. Algunas operadoras turísticas en Baños, y en Quito, podrían también aventurarse al parque, así que asegúrese de preguntar.
La guianza y el alojamiento son complejos, y el alojamiento es básicamente más que una carpa y bolsa de dormir, ya que es la única opción dentro del parque. La entrada cuesta 5 dólares.
Apenas dentro del alcance del parque está la laguna de Pisayambo, con un diámetro de aproximadamente 3 kilómetros. Con un fondo de montañas y colinas, el lago es un hermoso paisaje en la distancia. Sin embargo, la mayor parte del lago está cercada, ya que es parte de una importante estación hidroeléctrica. Los guardias a veces están dispuestos a dar entrada a los viajeros de paso, así que no pierde nada con preguntar.
Llanganates es una grandiosa oportunidad para escapar del mundo real y disfrutar del campo en su forma más pura...
Más allá del lago está el Parque Nacional Llanganates, caracterizado por montañas rocosas y pronunciadas, verdes páramos y densos bosques nublados andinos, todo esto entramado por ríos agresivos, valles y prístinos lagos. La variación geográfica del parque es evidente en su cambiante altitud, que va desde 1,200 metros en su punto más bajo, hasta los 4,571 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto. El pico más alto en el parque es el Cerro Hermoso (4.571 m) cuya majestuosa presencia inspiró el nombre del parque, Llanganates, que significa hermoso pico en quichua.
Aunque los visitantes del Parque Nacional Llanganates pueden acampar y viajar por donde deseen, sólo los más experimentados deberían intentar quedarse durante un tiempo sin un guía. Incluso si usted va con un guía, espere encontrar condiciones poco deseables, ya que las bajas temperaturas, lluvia, viento y nieve son comunes. El promedio de precipitación anual está entre 1000 y 4000 mm, y la temperatura promedia entre 3 y 24 grados Celsius. Por eso es importante que lleve el equipamiento adecuado para asegurarse de estar abrigado y seco, un solo traje o poncho de aguas no es suficiente, seguramente al tercer día estará roto por las caídas y enganches en ramas y árboles, dentro de lo posible, durante su estadía.
Si la lejanía y condiciones duras del parque no son suficientes para despertar su espiritú aventurero, considere la idea de que hay rumores de oro escondido dentro de sus fronteras. Y no cualquier oro, sino una habitación entera llena de tesoros incas. La leyenda cuenta que cuando el último rey inca Atahualpa fue capturado por los españoles, sus seguidores juntaron una masiva cantidad de oro para pagar su rescate. Pero, mientras los soldados y porteadores llevaban el oro se enteraron de que su líder ya había sido asesinado, lo que significaba que su carga ya no era necesaria. Según el resto de la historia, el general inca Rumiñahui tomó la decisión de enterrar el oro cerca a un lago en el área de los Llanganates. El tesoro, si alguna vez existió (y muchos creen que todavía existe), nunca ha sido encontrado, a pesar de los cientos de intentos que se han hecho desde entonces. Muchas de estas cacerías de tesoros han terminado con la trágica muerte de los expedicionarios, lo que habla de las traicioneras condiciones del lugar.
A pesar de que no encuentre oro, aunque uno nunca sabe, por seguro se encontrará con uno de los escenarios más hermosos e inalterados de todo el Ecuador. Ya que no han sido contaminados, dañados o desarrollados por los humanos, las montañas, lagos, ríos, cascadas, cavernas, bosques y arroyos de los Llanganates son especialmente agradables. Además de las cualidades geográficas, los visitantes encontrarán que el parque está lleno de vida. Estudios recientes han encontrado que el parque es hogar de casi 200 especies de aves, 50 mamíferos y 1000 plantas diferentes.
El acceso a los Llanganates puede ser difícil, pero los saltos y obstáculos adicionales valdrán la pena ya que este lugar es sin duda uno de los últimos verdaderos reductos naturales de la tierra. Cada año, más operadoras de turismo y guías han empezado a ofrecer tours a los Llanganates, lo que es bueno ya que hace más fácil la visita al parque, pero también significa que la región, aunque lentamente, se está desarrollando. Por esto, cuando elija un guía o servicio, asegúrese de escoger uno que no sólo sea conocedor del área, pero que también tenga conciencia ecológica. Esta es su oportunidad de realmente escapar del mundo real y disfrutar del campo en su forma más pura.
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