Observación de aves
El Ecuador es sin duda alguna el destino obligado para los aficionados a la observación de aves. Hasta el momento, se han registrado 1.640 especies distintas de aves (Heinzel y Hall, Ridgely y Greenfield 2001), en un territorio del tamaño del Reino Unido. El 80% de las aves que hay en Brasil se encuentran en el 3% del territorio ecuatoriano. Existen 95 tipos de hormigueros comparados con los 22 que se encuentran en Costa Rica y lo mejor de todo, durante el año entero.
Apenas a 70 km de Quito, se encuentra el bosque nublado considerado por la organización “BirdLife International” como la primera zona de importancia para las aves de Sudamérica. Esta zona subtropical es el hogar de más de 500 especies de aves como quetzales, caciques, tucanes, gallos de la peña, colibríes, tangaras, entre otras.
En el Ecuador se pueden encontrar las aves, más pequeña y más grande del mundo. En la parte alta de los Andes, se encuentra el majestuoso Cóndor, el ave carroñera más grande del globo terrestre y se puede ver al quinde Estrella Ecuatoriana (Ecuadorian Hillstar) que se encuentra sobre los cuatro mil metros de altura y es el ave más pequeña del planeta.
Las tierras bajas del noroeste del Chocó y las tierras bajas del suroeste de la región Tumbesina en la costa del Ecuador tienen el mayor número de especies endémicas de acuerdo a los estudios llevados a cabo por la organización “Birdlife International”.
En la Amazonía, hay lugares en donde se pueden avistar hasta 500 especies en cinco días incluidos los papagayos, variedad de loras, pericos, entre los más vistosos, y qué decir de Galápagos, el paraíso de las aves que fueron la inspiración de Charles Darwin y en donde treinta y ocho especies son endémicas. Por lo tanto, Ecuador es un destino de visita obligatorio para todo ornitólogo o amante de las aves.
Observación de ballenas
“El Ecuador es uno de los destinos turísticos con ballenas más sorprendente e impresionante en el mundo” (Gregory Kaufman, Presidente y Fundador, Pacific Whale Foundation).Si alguien comprende el valor de la vida, son las ballenas jorobadas, que migran más de 7000 kilómetros cada año desde las frías aguas Antárticas en el Polo Sur, hasta el Ecuador, solamente para dar a luz a sus crías y realizar su danza ritual de apareamiento de su especie.
El Parque Nacional Machalilla, Puerto López, Puerto Cayo, Bahía de Caráquez, Manta, Pedernales en Manabí, Salinas en Guayas y Súa en Esmeraldas, albergan estas criaturas durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre.
Esta romántica y grandiosa historia de amor inicia con saltos sacando casi todo el cuerpo fuera del agua. Los movimientos en círculo nos muestran un perfecto danzante del aire y si ésto fuera poco, los machos solitarios se sumergen y emiten melodiosos cantos que resultan en tiernas historias de amor.
Como toda típica novela no puede faltar el drama y la acción. Después que la hembra ha escogido su amigo principal de la temporada, habrán interesados en la feliz pareja. El escolta principal extenderá sus pectorales de cinco metros e inflará su garganta con aire presentándose ante sus compañeros como el más grande y poderoso. Sin embargo, para otros ésto no es suficiente y empezarán los saltos continuos acompañados con golpes frecuentes y bruscos de cabeza, produciendo marcas y cicatrices que acompañarán a la ballena por siempre.
Todo este colorido espectáculo sumado a las facilidades logísticas, infraestructura, regulaciones y prácticas de operación hacen del Ecuador el destino turístico con ballenas más sorprendente e impresionante en América del Sur.


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